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Parque Nacional  La CampanaBibliografía(25) Bibliografía(28)

Este reducto de 2.000 hectáreas y gran belleza, con reservas inventariadas por CONAF de 62.821 individuos adultos e infantiles y 29.402 de regeneración, es administrado por la citada entidad estatal y ha sido declarado Parque Nacional. Funciona bajo administración directa de ésta e incluye un área más amplia que comprende, además, los cerros La Campana y El Roble. Es controlado por ingenieros forestales y existe constante regeneración, pues se ha dejado de cosechar el coquito, aun cuando intervienen agentes predadores naturales, a los que habría que agregar la entrada clandestina de "coqueros", que roban parte de lo que cae.

Aunque parece absurdo, en los parques nacionales, la Ley impide la forestación; solo es permitida la reproducción natural del bosque, con un sentido conservacionista, que puede poner en peligro el recurso si se aplica indiscriminadamente. Esta es una opinión muy personal y, probablemente, polémica.

No se está planteando reforestar el bosque maduro, en él solo cabe la reproducción natural, y la conservación que incluye operaciones como limpiar, desmalezar, control sanitario, etc., operaciones que, junto a otras, se están realizando en la actualidad.

El Parque, en su amplio recinto de 2.000 hectáreas, contiene sectores degradados, deforestados, sometidos a erosión y otros problemas, que no se van a recuperar por sus propios medios. La caída de los coquitos se produce bajo la planta madre y por su peso y ausencia de herbívoros mayores, al menos en forma controlada, no existe la dispersión automática de la semilla, que funcionó tan bien en el pasado remoto y, por lo tanto, no se van a repoblar aquellos sectores a los que nos referíamos anteriormente. El recinto se encuentra mapeado y perfectamente identificados sus problemas. Solo faltan, previo financiamiento, las atribuciones legales y administrativas para potenciar un completo plan de acción, ya iniciado, que incluya también el considerar otras especies nativas, vegetales y animales, que existen en él.

El problema radica en que el medio ambiente natural, a escala ecuménica, se encuentra intervenido y alterado. Esto provoca trastornos en los sistemas vivientes que no podemos desconocer. La situación de los parques nacionales africanos, por dar algunos ejemplos, donde fue necesario disminuir la población de elefantes y otras especies para mantener el equilibrio ecológico; la presencia de contaminación, pestes, especies introducidas pertenecientes al reino animal y vegetal; la capa de ozono y sus problemas, etc. nos obligan a pensar en tipos de intervención en los ecosistemas que tendrán que ser investigados, labor que ya se está realizando..De lo dicho anteriormente, no están libres ni los lugares más agrestes del planeta, incluyendo nuestro bosque nativo y nuestros parques nacionales. El caso del Parque Nacional Fray Jorge, en la Cuarta Región, es particularmente dramático.

 



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A pesar de lo dicho anteriormente, la tasa de reproducción, en el recinto protegido, de 0,37 palmas por hectárea al año, es la segunda después del complejo Cocalán Bibliografía(24), cumpliendo el objetivo de los parques nacionales, que es la conservación de las especies, que incluye, primeramente, su renovación natural, respetándose la biodiversidad.

Esta sección del antiguo predio "Las Palmas de Ocoa" fue donada al Fisco el año 1968, por su propietario, don Raúl Ovalle, quien, al margen de sus legítimos intereses, comprendió la importancia del lugar y el rol que estos reductos pueden llegar a jugar en el desarrollo del país. En 1983, se integra esta hijuela al Parque Nacional La Campana, iniciándose la recuperación del profundo deterioro provocado, especialmente por ganaderos, leñadores y carboneros, así como por labores mineras y los consecuentes grandes incendios que antaño se producían por la errada conducta humana.

No existió aquí intervención tecnificada hasta después de 1980 y no es dable esperar en un plazo breve, resultados muy espectaculares. Sin embargo, el hecho que la explotación del recurso se halle controlada y que se esté reproduciendo la especie, permite asegurar que este podría llegar a ser un reducto natural aún mayor de palmas chilenas fuera de todo peligro y preparado para asumir en plenitud el rol turístico recreativo, de investigación y de divulgación que le corresponde. No se explota la palma para producción de miel y no se cosechan los coquitos Bibliografía(28), los cuales quedan en el suelo y reproducen el bosque, pero son presa de los agentes depredadores que se han señalado, generando conflictos que están siendo evaluados.

Paralelamente, a partir de esa fecha, se introduce aquí un programa integral de protección de su interesante fauna y flora. CONAF posee viveros, los que se ubican fuera del Parque, en la Reserva Nacional Peñuelas, donde se venden plantas a particulares. Lamentablemente no se pretende reforestar otros valles y quebradas de condiciones similares.

Ello daría lugar a una actividad importante en una región en la que el turismo es una variable de gran rentabilidad, amén de los otros beneficios que produce el cultivo de la especie.

En el lugar funciona una portería, donde se proporciona información a los visitantes y se han habilitado algunos sectores de camping, cobrándose una cifra módica por la entrada.

El conjunto es, a fuer de bello, interesante desde todo punto de vista, tanto por su flora, como por su fauna nativas; posee lugares habilitados con comodidad y sin riesgo para acampar, practicar algún deporte informal y excursionar, destacando en el entorno una cascada que trae agua durante todo el año.

A este lugar se llega mediante un desvío desde la Ruta 5, Panamericana Norte, doscientos metros al sur del puente sobre el río Aconcagua. El acceso se encuentra señalizado.

Distancia desde Santiago: 98 km y de Viña del Mar, 76 km.

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