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del sector Las Palmas, Vichiculen - Llay Llay
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Este
palmar está convertido hoy en dos hijuelas, una que corresponde a la
reserva de los antiguos propietarios y otra que es una cooperativa agrícola
(ex Corporación de la Reforma Agraria). La población aproximada
es de 1.500 palmeras
(10)
y en ellas se ha logrado impedir el acceso indiscriminado, cerrando las palmerías.
No se siguen sacrificando ejemplares para hacer miel de palma, aun cuando en
uno de los dos predios se aprecian las ruinas de la antigua fábrica y
bodega de miel.
El lugar es muy bello y en él se agrupan numerosos individuos. En general acontece que los ejemplares que existían en la falda han sido suprimidos en tiempos pasados para la fabricación de miel. También ha sido eliminado el sotobosque, que es indispensable para la reproducción de la palma en forma natural, razón por la cual en la cumbre, donde no hubo explotación por su lejanía y dificultad, no se aprecia renovación espontánea del bosque. Allí, antiguas y hermosas palmas sobreviven por sí mismas, en medio de un paisaje bastante desolado y una gran erosión. En el sector bajo, en las quebradas, donde corre una vertiente, se mantiene y reproduce el palmar y existe un buen sotobosque compuesto de peumos, litres, boldos, espinos, ñipas, maquis, culenes, canelos, etc. Las palmas se encuentran ubicadas en valles angostos, rodeados de montañas bastante abruptas.
En los sectores bajos, nacen nuevas plántulas. Se observan pocos ejemplares de edades intermedias (10 a 40 años), lo que se explica por la carencia de reforestación, por la depredación humana, de vacunos y caballares, cabras, conejos, ratas, y por la acción del fuego, que cada cierto tiempo arrasa con las plantas nuevas y solo sobreviven las antiguas. Este período es coincidente con la etapa anterior a la legislación protectora.
Podemos concluir que, al menos, se controla relativamente el acceso a los palmares, se explota el coquito y existe preocupación por la conservación de los especímenes existentes. Aun así se produce el ingreso de carboneros y leñadores furtivos, causantes todos ellos de los incendios ya mencionados. Como la renovación de la especie en el lugar es limitada, se encuentra expuesto a su degradación.
La erosión continúa y urge una intervención más a fondo del Estado, en combinación con los privados, mediante la creación de una completa legislación que otorgue recursos para una acción más efectiva. Solo así se podrían salvar definitivamente y aumentar éste y otros importantes bosques relictos.
A este paraje se llega desviándose de la Ruta 5, Panamericana Norte, 16 km hacia el sur de Llay Llay, a 86 km de Santiago y 96 km de Viña del Mar, donde existe una señalización caminera. El acceso es restringido por los propietarios.