Esta hacienda de propiedad de don Arturo Eugenín, es la que dio origen al "Parque Nacional La Campana". Constituye la reserva que se dejó don Raúl Ovalle, familiar del actual propietario, cuando aquel procedió a donar las más de 2.000 hectáreas que contienen el Parque Nacional. Un recuento aproximado da cuenta de la existencia de unas 1.000 palmas adultas y otras 1.000 en estado juvenil, según información proporcionada por su propietario.
Las características del lugar son parecidas a las del Parque Nacional y se aprecia el resultado de una constante reforestación.
En este lugar llaman la atención la casa, la capilla y el parque de palmas, así como una avenida de renovales de palma. Al cruzar el predio hacia el Parque Nacional, con el cual es colindante, se observan palmas nativas que van aumentando en espesura en la medida en que se va aproximando la entrada,.
Se encuentran aquellas en buenas condiciones, que también las hay en la montaña. Se cosechan coquitos y existe una producción limitada de miel de palma, sobre la base de reservas de materia prima obtenida y guardada convenientemente, sin sacrificio de nuevas palmas, la cual se elabora combinada con zumo de coquitos rayados y se ofrece en el comercio.
Es
importante consignar que su propietario está intentando revivir el antiguo
método de extracción consistente en practicar una incisión
en el tronco y colectar la savia sin provocar la muerte de la planta. Este método
fue descrito en el primer capítulo de este libro y corresponde a una
cita de Bascuñán
(1),
del Boletín de la Sociedad Nacional de Agricultura de 1889.
Se llega a este lugar, siguiendo las indicaciones que llevan al Parque Nacional y desviándose a mano derecha, antes de llegar a éste.